Empatía del superviviente: sana la culpa y cuida a tu equipo

por | Oct 31, 2026 | Bienestar Organizacional

De la culpa a la empatía

Tras el doblete sísmico del 24J, la «culpa del superviviente» cobró gran fuerza en los medios digitales.

Este término describe la carga emocional de quienes, aun habiendo sufrido pérdidas físicas o materiales, lograron salir con vida y no pueden evitar preguntarse: «por qué yo?».

Este profundo sentimiento de culpa, puede hacer sentir a la persona que no tiene derecho a sentirse triste por perder cosas materiales y su mente se invade de frases punitivas como “al menos quedé vivo no me puedo quejar”; “por qué quedé vivo y los demás no”.

Desde la Filosofía Biwell, guiados por el humanismo como uno de nuestros valores centrales, decidimos transformar la “culpa del superviviente” en empatía del superviviente.

“El término original es culpa del superviviente. La culpa implica asumir una postura castigante sobre lo que es sentir conexión con el otro. El término de empatía busca humanizar y recordar cómo la empatía incentiva el círculo social y a través de eso buscamos proteger y ayudar al otro”, explica Edward Barceló, embajador de la Filosofía BiWell y psicólogo.

La culpa como emoción social

La culpa suele activarse cuando sentimos que hemos actuado en contra de nuestros principios morales o valores esenciales. Sin embargo, ante sucesos trágicos como el del 24J, esta emoción no nace de una falta real, sino de una profunda empatía hacia el dolor ajeno.

Lejos de ser un freno, este sentimiento transforma la simple simpatía en una fuerza activa que impulsa a las personas a involucrarse y buscar formas concretas de ayudar.

Cuidar de ti para cuidar del otro

Reconocer la empatía detrás de la culpa nos libera del reproche y nos devuelve la capacidad de actuar.

En momentos de crisis, el bienestar colectivo se construye validando nuestro propio dolor y extendiendo la mano a quienes nos rodean desde un lugar de compasión, no de deuda.

El equipo de la Filosofía BiWell te recuerda que está bien sentir, está bien procesar tus pérdidas y, sobre todo, está bien pedir apoyo. Si sientes que la carga emocional es difícil de sobrellevar, no dudes en acercarte a profesionales o espacios de contención. La reconstrucción siempre es más liviana cuando la hacemos juntos.

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